Estoy en medio de uno de esos momentos relajados en los que piensas en cosas muy diversas tales como los exámenes y trabajos, y sin quererlo mi mente vuela hacia París y revivo, como si estuviera otra vez allí, cada minuto de aquel día.
El metro, o mejor dicho, los metros (menos mal que teníamos a Patri y a que una mujer se dio cuenta de lo que nos pasaba=); el Moulin Rouge y la plataforma de aire que nos dejó el pelo… ummm..., no quiero recordarlo. Después de varias fotos la subida a la Plaza de los Pintores, en todo lo alto de Paris. Como su nombre indica la plaza estaba repleta de personas con caballete y pincel en mano que igual te hacían un retrato, una caricatura o esbozaban la Torre Eiffel en cero coma dos.
Entre helado y helado con mi sudadera “i love Paris”, con regalos varios y mis amigos, nos sentamos en las escaleras al pie del Sacré Coeur. Allí, un violoncelista, un saxofonista y un guitarrista concentraban a una masa de gente fascinada por su melodía y por el paisaje: a la derecha
Después, una foto de grupo y rumbo al bateau mouche. En la cubierta del barquito hacía frío por lo que estrené mi nueva sudadera, que iba muy a juego con el momento. Mientras viajamos nos echamos fotos charlamos… Está anocheciendo y así, apoyada en la barandilla disfruto de un ratito de paz donde tengo todo Paris a un vistazo. En ese momento se ilumina
Bajamos del bateau y nos dirigimos a Cuando bajamos, vamos solos por la calle. Eran las doce y allí no es como aquí en España. El único lugar abierto es un kebab donde acabamos cenando. Volvemos al hotel donde nos duchamos, damos cuatro paseos y nos dormimos. No creo que nadie tuviera fuerzas para cambiar de posición en la cama. Como caímos nos dormimos. Mañana al Louvre… qué sueño…
Y en ese momento termina la canción, me veo sentada en mi cama con todo preparado para estudiar y el calendario lleno de días señalados con el cartelito de trabajo de…, examen de… Mejor dejo la relajación para otro momento.=)




No hay comentarios:
Publicar un comentario